Medalaganariamente…

enero 26, 2010

Es tiempo de solidaridad

Filed under: Mis artículos en Clave — medalagana @ 12:50 pm

Hacía mucho tiempo que no veía tanta gente coincidiendo en una misma causa, todos juntos ayudando al hermano. En medio de la terrible tragedia que vive el pueblo vecino, siento una gran emoción y orgullo por el comportamiento de los dominicanos.

Cada día debatimos nuestras posiciones con pasión, cada uno de un lado, defendiendo lo que cree; pero hoy, todos esos temas que nos separan fueron dejados a un lado para dar la mano al país hermano. ¡Qué ejemplo!

Juntos nos entristecimos por la suerte del vecino, juntos decidimos darlo todo, lo que tenemos, lo que no tenemos; para ayudar, para aliviar un poco la vida de quienes sufren justo al lado, abrimos nuestras puertas, todos unidos con un único objetivo: la solidaridad con Haití.

Esta ola solidaria que arropó a todo el mundo ha asustado a muchos, ha asustado a aquellos que viven sembrando odio y miedo; porque se han dado cuenta que su siembra ha sido devastada por la solidaridad humana, entonces apelan al cinismo y a la maledicencia con comentarios fuera de tono en medio de un ambiente de compasión y fraternidad.

El mundo se ha dado cuenta que un grupito no representa toda la República Dominicana, que quien discrimina hoy calla; pero a veces el miedo puede más que la vergüenza y el odio surge en medio de la tragedia, con provocaciones totalmente improcedentes e innecesarias.

Mientras tanto, el dominicano con su solidaridad da el ejemplo e ignora a aquellos que viven del odio. No hay tiempo para escucharlos, no hay espacio para responder sus tontas preguntas, no hay alma para abrigar malos sentimientos.

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octubre 4, 2009

Desastre legislativo

Filed under: Mis artículos en Clave — medalagana @ 8:34 pm

Los dominicanos estamos asistiendo impotentes a un espectáculo lamentable; a un juego cruel en el que nosotros somos las fichas y en el tablero nuestros derechos fundamentales son el objeto de las apuestas.  

Las reglas del juego las han creado unas personas que anteponen sus intereses personales a los intereses de todos los dominicanos. ¿El resultado? Un tollo que será llamado constitución de la república (las minúsculas son intencionales).  

¡Cuánta desvergüenza! Primero se nos convence de que hay que modificar la Constitución para crear una constitución moderna; se convocan consultas públicas como carnada y todos nos involucramos, respondemos cuestionarios, proponemos ideas; se crea una comisión de notables, especialistas en Derecho Constitucional. Y nos creemos el cuento, como siempre. 

Caímos en la trampa; creímos que un hombre joven, educado, no iba a desaprovechar la oportunidad de pasar a la historia como el artífice de una Constitución moderna. Creímos mal. Son todos iguales, todos están hechos de la misma madera, todos sucumben ante el poder y la opulencia. 

Leonel Fernández y Miguel Vargas, respondiendo a sus intereses particulares olvidan sus compromisos frente al pueblo dominicano y suscriben dos acuerdos: uno público y otro privado. Ambos con un consenso sobre la reforma constitucional. Estos acuerdos le dan el tiro de gracia a nuestra débil democracia, limitando nuestros derechos constitucionales, creando un adefesio que será llamado constitución. 

Los asambleístas, como borregos, siguen a sus “líderes” y disciplinadamente levantan las manos como títeres para avalar el atropello a los derechos humanos y concretar las violaciones a tratados internacionales sobre derechos fundamentales que implica la aprobación de esta constitución. 

Nada les importa, porque este pueblo es sólo un instrumento para lograr el poder, para lograr mantener sus comodidades y seguir en sus poltronas llenando sus panzas con sus barrilitos. 

Por encima de ese fango, aparecen personas como Minou Tavárez Mirabal – digna  hija de sus padres – para  recordarles a todos cuáles son sus responsabilidades, quiénes son sus mandantes y cuáles intereses deben defender. Ella no es la única, hay otros, pero son pocos. 

Pero los oídos están sordos. El Congreso dominicano es una claque que sigue al mejor postor; hoy morado, ayer blanco y antes de ayer rojo. Un partido único, con diversos colores. 

Mientras tanto, nuestros derechos fundamentales son arrojados y van desapareciendo por el desaguadero sin que a nadie se le ocurra que se trata de los derechos de todos, incluyendo los de aquellos que los limitan hoy pero mañana querrán reivindicarlos. ¡Qué desastre! ¡Cuánta irresponsabilidad! 

Ahora entiendo por qué las inútiles comisiones de ética del Senado o de la Cámara de Diputados cierran la boca frente a los abusos, las ridiculeces, las infracciones a la ley, el nepotismo y demás lindezas protagonizadas por algunos de sus pares. 

Podemos soñar con que el año que viene habrán candidatos decentes por quienes votar para cambiar a los robots “levanta-manos” que están hoy ocupando el Congreso. Ojalá y así sea, pero me permito dudarlo. 

La verdad es que en este momento la desesperanza se ha apoderado de mí, trato de pensar en cómo arreglaremos este tollo de país que están construyendo estos irresponsables y no se me ocurre ninguna idea. Nos lo están quitando todo, hasta el derecho a acceder a la justicia constitucional.  

Esta reforma constitucional es devastadora. Guardaré en mi memoria los nombres y apellidos de todos los responsables. No los olvidaré nunca. 

Pero no será la primera vez que la patria esté en peligro, no será  la primera vez que los dominicanos nos quedemos sin esperanzas; sólo espero que esta vez, como antes, encontremos la salida.

agosto 24, 2009

La solución está en nuestras manos

Filed under: Mis artículos en Clave — medalagana @ 12:29 am

Frente al deterioro constante de nuestra sociedad, todos estamos de acuerdo en que hay que buscar una solución; no debemos conformarnos y sentarnos de brazos cruzados a dejar que el país se hunda y llorar cuando nos veamos con el agua en las narices.

 Los comentarios sobre nuestra realidad social parecen una letanía y concluyen con una fatídica sentencia: “Esto se fuñó, que el último que quede apague la luz, si hay”. ¿Cuál es el resultado de esa actitud? Es un círculo vicioso. Nuestra impotencia nos lleva al conformismo, a la aceptación del status quo y esa actitud mantiene el desastre en pie.

Creo firmemente que el cambio de nuestra sociedad empezará a producirse a partir del ejercicio de nuestros derechos de manera activa y el cumplimiento irrestricto de nuestros deberes.

 ¿Nos molesta vivir en una sociedad ruidosa? ¿Entendemos injusto el elevado costo de la electricidad que además no recibimos? ¿nos parece que los supermercados y colmados abusan? ¿estamos cansados del trato que recibimos de las entidades financieras donde colocamos nuestro dinero? ¿estamos cansados de los funcionarios corruptos? ¿nos molestan los tapones y queremos que se resuelva el problema del tránsito?  ¿nos preocupa el medio ambiente?

 Pues les doy una noticia: los funcionarios de hoy, mañana y siempre, solos, sin nadie que los empuje, les exija, los ponga entre la espada y la pared, no van a hacer nada, absolutamente nada por resolver los problemas que nos afectan. Son tontos, porque ellos viven aquí también y cuando dejen de ser funcionarios entrarán a formar parte de nuestro grupo, pero la borrachera del poder les hace olvidar esa condición momentáneamente.

 Son tontos también los empresarios que creen que pueden mantenerse ofreciéndonos pésimos servicios, cuando al final viven en esta misma sociedad y su descalabro se traducirá necesariamente más tarde o más temprano, en efectos negativos para sus propias empresas.

 De modo pues que la única forma de cambiar las cosas es tomar el toro por los cuernos, hacer uso de los instrumentos legales que nos ponen a nuestro alcance para decir que creen en la institucionalidad y la transparencia, y poner este país en marcha, de verdad.

 Es cierto que es un viacrusis elevar denuncias a las autoridades, pero hay que hacerlo, para ponerlos a trabajar y que se den cuenta – funcionarios y empresarios – que tienen que cumplir sus obligaciones, porque insistiremos sin descanso hasta lograr nuestro objetivo: vivir en un país decente, donde el ciudadano sea respetado, donde los fondos públicos se usen para resolver los problemas colectivos y no los particulares de quien los maneje o sus allegados y familiares; y donde se nos ofrezcan servicios de calidad y conforme al precio que pagamos.

 El camino es tortuoso, ¿quién dijo que será fácil?, pero hay que iniciar la marcha si no, nunca lograremos nuestra meta.

 Hace unos años, para lograr los objetivos mediatos era necesario alzarse en armas, recurrir a la fuerza y no podemos decir que el esfuerzo no valió la pena, todo lo contrario; hoy, a pesar del desorden imperante, tenemos derechos y quienes nos dirigen quieren hacernos creer que tienen la voluntad de respetarlos.

 Ahora corresponde llevar la teoría a la práctica; el método tiene que ser diferente, las circunstancias sociales ameritan acciones de otro tipo y todos, juntos dentro de nuestra diversidad y nuestras diferencias, podemos lograrlo.

 Pero para hacer todo esto es necesario comprometernos personal e individualmente con el cumplimiento de nuestros deberes, otra tarea difícil pues implica nadar contra la corriente.

 Yo creo que tenemos una oportunidad, creo que la sociedad va a cambiar, que la conciencia ciudadana nos llevará a tener un mejor país, sino para nosotros, para nuestros hijos. Estoy segura de ello.

 No basta con quejarnos, con opinar, con disentir, hay que actuar.

 Recientemente un grupo de jóvenes dio un ejemplo de civismo y compromiso a todos los que nos quejamos sin hacer nada; solos, sin apoyo comercial ni político, decidieron no quedarse callados y protestar pacíficamente a través de la música, de la expresión artística; nos demostraron que seguirán gritando hasta que les oigan y que lo harán respetando los derechos de los demás a disentir, sin agresiones, sin quemar gomas, sin violencia.

 ¡Qué hermoso fue ese acto cívico de ciudadanos jóvenes comprometidos! Muchos apostaron al fracaso, a que a la Plaza de España acudieran sólo tres gatos a gritar “No a la Cementera”, a que se armara un desorden, a que sólo acudieran los “hijos de papi y mami” que injustamente acusan de vagos y estereotipan simplemente porque han tenido oportunidades que otros no tienen. Pues se “guayaron”, la actividad fue éxito.

 Escuché críticas. Muy tontas por cierto. Yo prefiero quedarme con la voz hermosa de los artistas jóvenes y otros no tan jóvenes de edad, pero jóvenes de corazón y que mantienen vivos su compromiso de toda la vida.

 A todos ellos, gracias por no quedarse callados, por servir de inspiración a las pocas acciones que individualmente somos capaces de iniciar los demás. Gracias por sensibilizarnos sobre la importancia de nuestro medio ambiente; gracias por demostrarnos que a ustedes les preocupa todo el país y no sólo el pedacito de barrio en el que viven; gracias por enseñarnos a protestar con altura y decencia; gracias por aportar de manera positiva al cambio y no permitir manipulaciones interesadas.

 Sus acciones deben ser emuladas, por todos, cada uno de nosotros debe asumir no quedarse callado frente a la impunidad, a la corrupción, a la delincuencia, al desorden y a la desfachatez de quienes dirigen este barco por aguas turbulentas y nos dejan desamparados mientras creen con su prepotencia, que esas acciones no les afectarán.

 ¡Qué estúpidos son! Este país es de todos, incluso de ellos, todo lo que hagan para destruir a nuestra sociedad terminará por afectarles personalmente más tarde o más temprano.

 Iniciemos una cruzada contra el desorden y asumamos un compromiso ciudadano de forma activa y militante. Ignoremos a los partidos políticos, a los gobernantes de turno, a los empresarios insensibles, dejémoslos que les atrape nuestra ola y se vean obligados a someterse al nuevo esquema que crearemos a través de un ejercicio responsable y efectivo de nuestros derechos.

 De verdad creo que es la única forma. Dicen que con borrachos no se discute; actuemos, dejemos que a esos borrachos de poder se les pase la borrachera y vamos a apoderarnos de nuestro país de una vez y por todas; es la única salida.

octubre 23, 2008

Derechos Fundamentales y reforma constitucional

Filed under: Mis artículos en Clave — medalagana @ 12:56 am

Por Laura Acosta Lora

Clave Digital, domingo 19 de octubre 2008

Ahora que desde la Presidencia de la República se ha remitido al Congreso un proyecto de reforma constitucional, los dominicanos debemos estar atentos a este proceso con la finalidad de velar por nuestros derechos fundamentales.

 

Hay que cuidar cada letra, cada frase que sirva para limitar o crear confusión respecto del alcance de nuestros derechos y libertades fundamentales. A veces, un artículo puede servir para cambiar por completo el sentido de un texto legal; por eso, resulta necesario que todos aquellos que tienen conocimientos en materia de derechos humanos, lean con atención el texto de la reforma constitucional introducida al Congreso y, con especial cuidado, las disposiciones contenidas en los artículos 28 al 62 de dicho proyecto.

Los foros y discusiones jurídicas deben concentrarse de manera principal en el tema de los derechos y libertades fundamentales, pues sobre el respeto a estos derechos es que reposa la democracia.

Cuando se analice el derecho a la igualdad, por ejemplo, es necesario que las organizaciones y grupos que luchan contra la discriminación estudien el texto del proyecto y ofrezcan sus consideraciones. Este es el momento, no hay otro.

La Constitución es la base sobre la que reposan todas las leyes, por eso es indispensable que todo el mundo lea, analice el contenido de este proyecto de modificación o reforma y hable ahora o calle para siempre.

El proyecto que hoy se encuentra en el Congreso Nacional, es el resultado del estudio de consultas populares y del arduo trabajo de excelentes profesionales del derecho especializados en la materia constitucional; posteriormente, recibió seguramente el aderezo por parte del partido gobernante sobre los aspectos que ellos entienden deben primar en nuestra Constitución. Siendo el Presidente y el Vicepresidente de la República ambos abogados, no dudo que hayan leído y analizado cada punto con extrema rigurosidad, y probablemente hayan aportado sus consideraciones al texto final.

Ahora nos toca a nosotros, la población, leer el trabajo de estos excelentes juristas y llevar el texto al ejemplo diario, a la cotidianidad, para ver si es realmente lo que queremos.

Participemos activamente en las vistas públicas, elijamos de la Constitución los temas que dominamos o creemos dominar, escribamos nuestras consideraciones, enviémoslas al Congreso y vayamos personalmente a defenderlas.

No hay otra oportunidad. Participemos en la reforma, se trata de nuestros derechos, no los dejemos en manos de otros.

A QUIEN PUEDA INTERESAR

Filed under: Mis artículos en Clave — medalagana @ 12:10 am

Laura Acosta LoraEste blog es una forma de desahogo virtual para una persona que vive “pegada” de una computadora trabajando y que de vez en cuando necesita botar el golpe escribiendo lo que le de la gana, sin censura previa ni posterior. ¡Viva la internet!

Esto es “medalaganariamente”, quiere decir que escribiré lo que me de la gana, cuando me de la gana, como me de la gana y sobre lo que me de la gana. No busquen la palabra en el diccionario, no la van a encontrar.

Así mismo pueden ser sus comentarios, pero como el espacio es mío de mi propiedad propia, ejerceré el autoritario derecho de control sobre los mismos, porque nadie viene a insultarme a mí, ni a mis ideas, ni a la gente que quiero o admiro, en mi propia casa. Pero ojo, eso no significa que no acepte críticas, pero siempre con el mismo respeto que yo tendré a aquellos que dentro de la gigantesca telaraña que es internet decidan hacer una paradita en mi espacio.

Abrir un blog es fácil y gratis. Así pues, si quiere escribir un tratado sobre el tema que he abordado, vaya a cualquier sitio internet (que abundan) y abra su blog y escriba allí lo que le de su santa gana, no venga a importunarme el mío.

Soy abogada, agnóstica y aguilucha. En otras palabras, mejor no discutir porque ese es mi hobby además de que aquí tengo el control; y no hablemos de religión ni de pelota (a menos que sea aguilucho o liceísta con ánimos de dar cuerda, que eso lo acepto gustosa, siempre que sea recíproco), a menos que a mí me de la gana, evidentemente, en ese caso, aplicar la regla del párrafo anterior si no está de acuerdo conmigo y cree que con un comentario me va a convencer.

De mí no hay nada interesante que decir, salvo que me gusta escribir (evidentemente) y que trato de evitar las faltas de ortografía pues no soporto verlas en otros espacios (espero no cometer ninguna para que no me linchen).

Vivo en la República Dominicana, un país … bueno … que como todos, tiene muchos problemas; los criticaré por aquí, a mi país y a mis compatriotas, pero también elogiaré a los que admiro, de aquí y de otras partes del planeta.

En conclusión: la idea es desahogarme en público, una especie de striptease intelectual, social y emocional. Espero no importunar a nadie con asuntos muy íntimos, ni fotos de hijos, sobrinos, primos y demás familiares, para eso está facebook (uf), además de que no es mi estilo; está bien lo del striptease, pero tampoco es que voy a exponer mi vida en la web, además de que a nadie le interesa y al que le interesa está mal de la cabeza.

Sin embargo, si algún día algo personal me parece interesante para compartir, pues para eso es esto…¿no?, para compartir lo que creo puede interesar al que dedica tiempo a leerme.

Ah, se me olvidaba, me llamo Laura Acosta Lora.

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